Las actividades colectivas son el punto fuerte y más rentable de los gimnasios: la gran mayoría de los socios activos de un centro deportivo acude habitualmente a este tipo de clases porque buscan entrenar en grupo, socializar y divertirse mientras hacen ejercicio. Ese componente social, unido a resultados físicos y de salud avalados por profesionales del sector, convierte a las actividades dirigidas en un servicio de éxito asegurado y con un fuerte poder fidelizador.
Dentro de estas actividades, el ciclo indoor se ha ido consolidando hasta convertirse en una de las clases con más éxito y mayor afluencia de alumnos en los gimnasios.
Qué es el ciclo indoor
El ciclo indoor es una actividad grupal que se realiza sobre una bicicleta estática al ritmo de la música dentro de una sala fitness. Es, en esencia, una adaptación del ciclismo al entorno del gimnasio, con la música como pilar fundamental de la clase.
Debe ser un programa de entrenamiento bien estructurado por cada instructor, con tres elementos principales: el instructor, la música y el alumno. No es necesario coreografiar la clase ni marcar los cambios en el instante exacto de la música; lo importante es que la sesión esté bien planificada, con un objetivo definido, simulando el esfuerzo de una salida en bicicleta al aire libre.
Origen
El ciclo indoor llega en la década de los 80 desde Estados Unidos de la mano de Johnny G., que crea un método de entrenamiento parecido al que conocemos hoy. A partir de 1995 se asocia con Schwinn para la fabricación en serie de la bicicleta Spinner y patenta su programa de entrenamiento con el nombre Spinning.
Por eso conviene distinguir ambos términos: Spinning es una marca registrada por la que los centros deportivos deben pagar licencia para poder usar el nombre, mientras que ciclo indoor es la actividad genérica en sí misma.
A quién va dirigido
El ciclo indoor se adapta a prácticamente cualquier persona: las articulaciones no sufren impacto, no se requiere coordinación ni equilibrio, y tampoco hace falta saber montar en bicicleta ni partir de una gran condición física.
Las personas con alguna patología concreta (por ejemplo, una afección cardíaca) deben seguir las pautas de su médico —como no superar unas pulsaciones máximas determinadas—. La única situación en la que el ciclo indoor no estaría recomendado es cuando exista una prohibición médica expresa para este deporte en particular.
Beneficios y ventajas
Entre los beneficios físicos y psicológicos de la práctica regular destacan:
- Mejora de la composición corporal, favoreciendo la pérdida de grasa y la ganancia de masa muscular, sobre todo en el tren inferior.
- Mejora de la resistencia aeróbica, anaeróbica y del VO2 máximo.
- Mejora de la salud cardiovascular, reduciendo la presión arterial y la frecuencia cardíaca en reposo.
- Beneficios psicológicos derivados de las endorfinas liberadas durante el ejercicio y de las relaciones sociales propias de una actividad colectiva.
Como ventajas específicas frente a otras actividades colectivas: no requiere grandes capacidades físicas ni saber montar en bicicleta, y es una de las actividades grupales que más calorías queman por sesión.
Por qué funciona como actividad grupal
El ciclo indoor triunfa como actividad grupal porque mantiene la constancia de los practicantes, se adapta con facilidad a nuevas tendencias musicales y de formato, ofrece un gasto calórico elevado cuando la sesión está bien planificada, y combina el entrenamiento físico con un componente social y motivacional que favorece la adherencia a largo plazo.
